Una organización puede cubrir Trailwise para la gente que tiene a su cargo. Cada trimestre sabe si lo usaron y si siguieron, y nada más sobre nadie.
El presupuesto compra una plataforma, una app y un reto. La participación toca techo en la semana dos y desaparece en la seis.
Las personas que más se beneficiarían son las que menos van a abrir una app de fitness, porque no se hizo para ellas.
Y lo que acaba con un hábito es la lesión. Alguien empieza a correr en enero, se lesiona en marzo y no vuelve a empezar.
Luego llega la renovación. O no hay nada que enseñar, o hay un panel que enseña tanto de la salud de alguien que el comité de empresa lo lee dos veces.
Cada persona tiene un entrenador de verdad, a su nivel.
Trailwise se adapta a su semana, su sueño y su cuerpo, desde un primer 5k hasta una de cien millas. La adherencia viene de estar entrenado, no de una clasificación, y por eso sobrevive a la semana seis. No hay nada que ganar ni nadie con quien compararse.
La lesión es el abandono.
Trailwise está construido pensando primero en la lesión: lee hacia dónde van el sueño, la carga y la recuperación de cada persona y la frena antes de que lo haga su cuerpo. No es una función de bienestar añadida encima. Es la razón por la que la gente sigue en el sexto mes.
Una página por trimestre, y una línea publicada que no cruza.
Cuántas personas se apuntaron, cuántas siguen entrenando tres meses después y qué hizo el grupo en conjunto con ello. Sin nombres, sin departamentos, sin equipos, sin vista de responsable, sin acceso. No por un ajuste que se pueda cambiar más adelante, sino porque las cifras que lo harían posible no se calculan nunca.
Pagas un entrenador. No hay que dar de alta, perseguir ni informar sobre nadie.
Lo llevas a tus propios clientes, en el formato que ya les envías, a precio mayorista.
Deporte estudiantil y bienestar del personal en una sola factura, desde una facultad.
Tus afiliados ya pagan esto. Reembólsalo como la cuota de un gimnasio. Nunca vemos quién lo pide.
Cada socio con entrenador, en el reloj que ya tiene. Tus voluntarios dejan de escribir planes.
Decide a cuántas personas cubres, y durante cuánto tiempo. Cada persona se registra con un código, y la cuenta es suya.
Habla de pagarlo para tu genteSiempre: a cuántas personas cubriste, cuántas se registraron y cuántas plazas siguen sin usar. A partir de 25 personas: cuántas siguen entrenando después de tres meses, y con qué frecuencia entrena el grupo en una semana normal. Por debajo de esa cifra, el bloque no está en la página y el cálculo que hay detrás no se ejecuta nunca.
La cuenta es de la persona que canjeó el código. A nadie lo inscribe su empleador, a ningún jefe se le entrega una lista, y quien se va conserva la cuenta y todo el historial.
Estos datos opcionales nos ayudan a entender quién se une y qué es lo que más le importa.
Gracias por unirte a la lista de espera de la beta privada de Trailwise. En septiembre compartiremos más información sobre el acceso a la beta.
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